viernes, 13 de junio de 2008

Un amor que no se suelta nunca





Yanisleydis Martínez y Yarima Acosta

Primer año de Periodismo
Universidad de Holguín

Termina la función. Los actores se despiden del público y los niños vuelven a soñar con el próximo domingo. Detrás de las tablas, ya vuelto humanos, descubrimos el verdadero rostro de cada muñeco.

Como movidas por los hilos de la vida llegamos a su escondite, un lugar mágico donde solo se respira fantasía. Él es como esos muñecos que encantan al público apenas abre el telón.

“Este telón se abrió por primera vez para mí en 1999. Desde entonces el teatro es una parte de mi vida”, dice mientras me acomoda un espacio entre los títeres, que siempre lo acompañan.
Miguel Santiesteban Domínguez, director artístico y general del Teatro Guiñol de Holguín, estudió Teatro de títeres para niños en el Instituto Superior de Arte de Cuba. Ha dirigido importantes espectáculos. Es miembro de la AHS y de la UNEAC.
“Llegué al Guiñol por casualidad, por esas vueltas que da la vida. A veces sin darte cuenta te involucras en un proyecto que te absorbe y después no puedes salir de él. El maestro Armando Morales, director del Guiñol Nacional me dijo en una ocasión que es como el amor. De momento mantienes una relación, hasta que te enamoras y estabilizas tus sentimientos con esa persona. Pasa igual con el teatro. Empecé en el Teatro Dramático, después caí al Guiñol. Me enamoré de él, de su técnica, de los muñecos y me quedé. Entré dirigiendo un espectáculo de la antigua directora de la compañía, que terminó llamándose El Rey Mal Genio”.

Muchos han sido los eventos donde ha participado la comitiva artística comandada por Miguelito, como le llaman todos. Podríamos citar al Festival Internacional de teatro de La Habana, el Festival Nacional de Camagüey, el Taller Internacional de Títeres de Matanzas y el más reciente, el Festival Internacional de la Ciudad de Campeche, México.

Al preguntarle qué es lo que más le apasiona de este tipo de teatro , responde con entusiasmo:

“Me apasiona que no solo se cuenta con el cuerpo y la voz del actor, existe además una figura externa a la que, con mucho trabajo, aprendemos a darle vida para encantar a ese público que está ensimismado observando el hecho artístico. Cuando ves a esa figura cobrar vida propia y te logra fascinar por si sola, cuando consigues eso, pues... ¡llegó el amor! Creo que ese amor no lo sueltas nunca.”

El 2007 no fue un año muy productivo para la compañía. Sobre los logros y deficiencias del año nos comentó su visión personal de las causas de estos resultados.

“Es necesario decir que de manera general no fue un año de grandes acontecimientos para el movimiento del Guiñol cubano. Particularmente creo que esto estuvo motivado porque, aunque parezca que no influye mucho, a la hora de parir los espectáculos el incentivo de algún evento a desarrollarse, pues un poco que inconscientemente nos condicionamos por esos factores. El año pasado no hubo ningún festival ni evento similar en el país. De hecho el Festival de la Habana está suspendido hace años, se dice que para el 2009 lo van a retomar, esperamos con ansias que así sea.

“Hicimos dos estrenos que no fueron espectáculos de una gran factura ni de un alto grado de especialización técnico artística, fuero más bien concebidos con el propósito de mantener una programación, un espacio, para foguear a los actores y prepararlos en diferentes técnicas. Siempre tratamos de cumplir una programación, nosotros trabajamos bastante, trabajamos todos los fines de semana y quizás seamos una de las compañías de las artes escénicas de la provincia que más trabaja. Enfrentamos también serias afectaciones por la situación del transporte y no llegamos hasta todos los lugares que nos propusimos llegar”.

Todos los seres humanos padecemos grandes insatisfacciones. Los grupos teatrales no están exentos de esta realidad y menos aun sus directores.

“Algo sumamente importante, cuyo proyecto ya fue presentado a la dirección del Gobierno y el Partido en la provincia, y que los niños acarician con mucho anhelo, es un lugar para el Teatro Guiñol. Debo significar que Holguín es la única provincia del país que no tiene una sala Guiñol para niños con una programación habitual, donde todos los fines de semana los padres sepan que puede llevar a su hijo a un espectáculo teatral para su disfrute. El proyecto presentado propone que cuando se concluya la construcción de la otra parte del bulevar holguinero, el Cine Encanto pueda ser convertido en ese espacio para los padres, para los hijos, para el público. Ojalá logremos esa victoria en este año.

“También tenemos una especie de asignatura pendiente: yo sueño, pienso, quiero que en algún momento estemos presentes en las comunidades hasta donde llegan muy poco los hechos artísticos. Ahora puedo mencionarte por ejemplo, la carretera que va para Antilla, a lo largo de ella hay una serie de barrios, de comunidades y pueblitos en los que nunca hemos estado y que como nosotros van muy pocos espectáculos. Esos niños también tienen derecho a disfrutar de un espectáculo teatral, con las condiciones que se puedan crear en ese tipo de espacio. Nosotros tenemos espectáculos que pueden ser presentados en cualquier tipo de espacio y de cualquier alcance”.

“El arte ennoblece al espíritu”, dijo el Maestro. Quizás sea necesario darles un poco más de apoyo a las instituciones artísticas para poder brindar arte con calidad para todos.

“Falta un poco la voluntad de los funcionarios y el apoyo material, sin el cual desafortunadamente no somos nadie. Recientemente, en la asamblea de la UNEAC, yo conversaba de esto y un amigo me obsequió una caricatura. En ella representó un burro con la lengua afuera, tirando de un carretón, con todos los muñecos del Guiñol encima llegando a Cacocum. Sin exagerar, yo siento que nos falta eso, llegar a todos los lugares. Incluso cuando vamos a trabajar a un municipio decimos “pero no en la cabecera, vamos a los barrios” pues esos niños también necesitan de las bondades del teatro.”

A pesar de las dificultades, el Teatro Guiñol continúa planteándose metas cada vez más exigentes y prometedoras.

“De inmediato nos vamos con el Guiñol de Guantánamo a la Cruzada Teatral. Este es uno de los fenómenos de teatro comunitario más importantes del país y de más larga tradición. Se desarrolla del 13 de febrero al 13 de marzo y es una iniciativa muy linda, sin igual en nuestra provincia. Da la posibilidad a las personas que viven en los campos, en las montañas de disfrutar la enriquecedora experiencia que es un buen espectáculo teatral. Espiritualmente el teatro aporta mucho, llega y te hace soñar y te transporta a otro mundo, te extrapola por un momento del entorno en que habitas. Esa debe ser una de nuestras prioridades, llegar a esos lugares y regalarles a esas personas la magia del teatro.

“Nos proponemos estrenar un espectáculo para calle llamado Galápago, del holguinero Salvador Lemis. Este tiene corte de parada teatral aunque no es un a muestra de teatro callejero. Es muy parecido a Sancho Panza en la Insula Barataria, una experiencia muy bonita que ya tuvimos en este tipo de función. Se caracteriza por los muñecos a gran escala, por el tipo de dramaturgia, por al combinación de actores y muñecos con las diferentes técnicas de animación, el uso de la música y toda la definición visual que requiere el espectáculo. Es importante significar que con este pensamos audicionar en la provincia de Granma para el Festival Nacional de Teatro de Camagüey.

“Nos proponemos en el nuevo año hacer dos espectáculos de pequeño formato: Cartacuba, basado en un cuento de un escritor habanero y otro de creación colectiva con el nombre de Negro, donde tres actores trabajan con un solo muñeco. Pensamos, además, presentarnos en algunos teatros del país como es en Ciego de Ávila y Trinidad. En Ciudad de la Habana es casi imprescindible presentarse en algún momento del año porque es donde está la crítica especializada y de no ser llevados hasta allá, la mayor parte de las veces los trabajo se queda en el anonimato, no se validan, no se difunden por los medios y no se da como referencia de lo que hace el movimiento teatral en el interior del país”.

Muchas personas están interesadas en participar en algún taller de creación del Guiñol o recibir clases de este tipo de actuación tan especial. Para ellos Miguel explicó:

“Realmente el grupo no tiene ningún proyecto con los artistas aficionados. Particularmente imparto clases de actuación a los estudiantes de canto lírico y los de la licenciatura en Instructores de Arte. Esa es mi manera de vincularme a la enseñanza artística. Consideramos una deficiencia no tener talleres de creación o de actuación con niños y jóvenes. De hecho en este proyecto que estamos presentando para el Cine Encanto que se llamaría “Teatro de la Alegría”, se incluyen las propuestas de varios talleres de confección de títeres, actuación y otras manifestaciones que vallan aportando al hecho escénico.

“Tenemos pensado algunos proyectos para los niños con problemas. Tanto los que están en escuelas especiales como los que tienen algún tipo de enfermedad. Hemos hecho algunas funciones en el Hospital Pediátrico y en el de Impedidos Físicos. Pensando en ellos incluimos en el proyecto estas ideas, pero primero necesitamos el espacio para preparar grupos, de al menos 15 niños, en la confección y manipulación de títeres y en la actuación como tal”.

Conocer a este hombre es como disfrutar una deliciosa obra y no desear jamás que caiga el telón.

“Hago títeres de diferentes formas que no son las tradicionales y lo haré por mucho tiempo. De alguna manera, sin quererlo, y queriéndolo a veces, todo lo que hago trato de encausarlo en el mundo de los muñecos y las figuras, siempre para encantar y para hacer soñar. Trato de lograr que la gente viva la vida soñando y disfrutando de lo que hacemos”.

Con el deseo de estar en otra de sus funciones, se cierra el telón de nuestro encuentro, no sin antes agradecerles a los actores del Guiñol, el pedacito de fantasía que nos regalan en cada función.

*La obra Galápago se estrenó recientemente en el marco del aniversario de la Compañía.

¿Víctimas o cómplices?


Nelys Sandra González Peña

Estudiante de Primer Año de Periodismo

Universidad de Holguín

Por estos tiempos los dolores de cabeza han incrementado sus causas. En especial si analizamos que a poco espacio de su casa, el vecino, en “gesto solidario”, comparte su gusto musical con usted y toda la cuadra; el bici-taxista y el auto estacionado le hacen cómplices de un reñido duelo musical, además del ir y venir de los vehículos sin silenciador y la TV a volumen descomunal.


¿Será que no nos gusta el sueño placentero, la tranquilidad del hogar, el bienestar individual y social? ¿O no estamos concientes de que el ruido causa dolor de cabeza y también contamina?


El ruido es un elemento distorsionador que invade el ambiente, lo deteriora y constituye, hoy día, uno de los contaminantes atmosféricos más agresivos. Es causa de trastornos físicos y desequilibrios psicológicos.


Afirman especialistas que las exposiciones reiteradas a niveles altos de ruidos durante períodos prolongados pueden dañar la estructura del órgano de Corti, localizado en la cóclea o a las susceptibles células sensoriales receptoras (células pilosas), causantes de enfermedades auditivas como el trauma acústico y el desplazamiento temporal y permanente del umbral.


El área de sensación auditiva limita, a niveles de presión sonora bajos, con el umbral de la audición y a niveles muy altos, con el umbral del malestar, sensación de tacto y dolor, por lo que aproximadamente los límites de frecuencia se encuentran entre 20 y 20 mil Hertz. La capacidad del oído para recibir información acústica depende de su capacidad para discriminar pequeñas diferencias en el estímulo acústico.


Por ello, la Norma Cubana 26, regula los niveles permisibles de ruidos en zonas habitadas, así como los requerimientos higiénicos-sanitarios. El Artículo 11 del Decreto-Ley 200 recoge las sanciones aplicadas a niveles excesivos de ruidos: 200 pesos de multa a personas naturales, 2 mil 250 a personas jurídicas, además de la confiscación de los equipos que lo causan.


En la actualidad, los peores contaminadores de la ciudad de Holguín se consideran los locales para ensayos de música, a los que se unen las máquinas y herramientas sin requerimientos técnicos utilizados por cuentapropistas. Estos planteamientos sustentan su base en quejas planteadas por la población, afirma Armando Aguilera Franco, inspector ambiental.


Y es que la sociedad en movimiento constante, todavía no está consciente de la dimensión de este problema medioambiental o incluso de la idea de vivir en comunidad; no respetamos funerarias, cementerios, hospitales, ni hora exacta para provocarlo, nos adaptamos al ruido o, mejor, él nos adaptó, somos víctimas y a la vez sus cómplices.


El ruido es inherente a toda actividad y de alguna forma está relacionado con la vida en comunidad. El planteamiento de un medioambiente sin ruido es esencialmente contradictorio a la actividad social, por esto se ha de buscar un punto de equilibrio entre los niveles de contaminación que producen daños y la cantidad de ruido necesaria para que se pueda desarrollar la sociedad.


Escribir para adentro


Iván Romero Torres
Estudiante de Primer Año de Periodismo

Universidad de Holguín


Con la humildad y la sencillez que lo caracterizan, Emerio Medina es de aquellas personas que cautivan por la hondura de su pensamiento y el conocimiento certero de la naturaleza humana.


Este “mayaricero de pura cepa”, Ingeniero Mecánico de profesión, es, actualmente, una figura promisoria de la literatura holguinera. Cuenta con varias publicaciones, entre las que se encuentran Plano secundario (Premio mejor Ópera Prima en la Feria del Libro de Santiago de Cuba), Rendez-vous nocturno para espacios abiertos (Premio de la Ciudad, Holguín 2006) y Viaje a la orilla de un cuento (Premio de la Ciudad, Holguín 2008), además ha alcanzado premios de narrativa en encuentros-debate de talleres de literatura y en los concursos provinciales “León de León” y “Lengua de Pájaro”. Sus cuentos están dotados de un realismo impresionante, al representar con la más completa sinceridad el alma del cubano de hoy. Sentados en el recibidor de su casa, con el ambiente perfumado por el aroma del café recién colado (que espabiló los sentidos y los dispuso en su máxima atención) dialogamos.


¿Cómo llega Emerio Medina a la literatura?
-De forma autodidacta. Al contrario de la mayoría de los literatos que desde pequeños escriben a montones, yo comienzo un poco tarde a escribir mis primeros cuentos, tenía treinta y seis años. De niño leía, preferentemente aventuras y novelas policíacas de los años sesenta, literatura que leería cualquier niño. Con el paso del tiempo, descubrí que tenía inquietudes literarias.


¿Por qué escoge el cuento y no otro género literario, la novela, por ejemplo?
­-El cuento tiene sus ventajas. Es rápido y fácil de concebir. La novela es más cara, te exige demasiada dedicación, tiempo y rigor. Para mí, que trabajo el día entero y aprovecho cualquier instante para escribir el cuento es mucho mejor. No es que sea más fácil escribir un cuento que una novela, pero es más factible.


¿Influencias?
-He sido influido, aunque tardíamente, por Hemingway, García Márquez, Saramago y en especial por Alejo Carpentier. De este último soy un fiel seguidor. Es mi escritor de referencia. Para mí el hombre que ha dicho la mejor palabra. Aunque empecé a escribir sin ellos, poco a poco fui incorporándolos y asiéndome de un arsenal, al punto que podrás encontrar un poco de cada uno en mis obras; cualquiera que me haya leído, y a la vez conozca estos autores, enseguida se dará cuenta.


¿Es posible lidiar con vertientes tan distintas como la ingeniería y la literatura?
-En mi caso sí. Siempre tuve mayor inclinación por las letras. De hecho iba a optar por la carrera de traducción e interpretación del idioma Inglés, pero por otras cuestiones terminé estudiando Ingeniería Mecánica en la extinta Unión Soviética. Con algunos esfuerzos me gradué y ¡no soy mal ingeniero!, pero siempre llevé conmigo ese deseo de escribir.


¿Qué lo animó a hacer literatura para niños?
-Es curioso, en realidad no me propuse escribir para los niños. Me interesa mucho todo lo relacionado con lo fantástico, siempre me ha gustado. La cultura latinoamericana, en cuanto a leyendas y mitología tiene más riquezas incluso que la cultura europea, pero en este aspecto Cuba es muy pobre, quizás sólo posea al Güije como personaje mitológico. Pero sucede que este ha sido utilizado, reutilizado y modificado muchas veces, tanto por la literatura como por la televisión, por tanto me propuse hacer algo diferente. Entonces, junto al Güije de mi historia, aparecen toda una serie de nuevos personajes, todos creados por mí, un poco para darle una identidad, abrirle una puerta nueva… dotar a Cuba de una mitología. Es un poco ambicioso y atrevido de mi parte, pero lo hice para complacerme a mí mismo, al niño que llevo dentro, y resultó que pude complacer a los demás también. Esa es la historia.


Rendez-vous para espacios abiertos” es uno de sus cuentos, ¿por qué escoge este título para el libro que resultó Premio de la Ciudad 2006?
-Surge parafraseando una canción rusa que tenía este título. El cuento narra la historia de un escritor drogado que recorre las calles de La Habana. Está visto desde tres puntos diferentes: del drogadicto, del escritor lúcido y de las personas que lo miran. El cuento es totalmente atípico en el libro, primeramente porque existen una vida y un hábito nocturnos, nocturnidad que no aparece en las zonas rurales donde tienen lugar el resto de las historias; y, además, es un rejuego literario que, conjugando las citas de diferentes autores, distorsiona la narración y la convierte en un absurdo. Por esa peculiaridad, por esa singularidad lo elijo para titular la obra.


He notado que, por lo general, los protagonistas de sus cuentos son la gente sencilla, humilde, de pueblo…
-Es importante que toques este tema. Quiero hacer una especie de postmodernismo que rescate nuestras raíces. Generalmente, los escritores cubanos de estos tiempos, al tratar la temática de la sociedad cubana, se quedan en lo externo, en las cosas que tienen cierto impacto social, como el tema de las salidas ilegales o la marginalidad. Puede que toque alguno de estos temas, pero sólo sería, un recurso, una herramienta. Yo me centro más en el hombre de campo, no sólo en los campesinos propiamente sino también en los intelectuales; hombres que miran a la ciudad con alguna esperanza, de una ciudad que afecta de cierta manera al campo. Intento reflejar al cubano tal cual es, con sus problemas existenciales, sus ganas de vivir o de morir, sus ansias y sus miedos… Se trata de escribir para adentro.


¿Nuevos proyectos?
Actualmente, estoy ocupado en una novela titulada Las luces muertas, más o menos con el mismo perfil de mis otros libros. Tengo en mente otros tres libros y dos para este verano.

Una voz con sencillez

Rubiel de la Cruz Rabí
Estudiante de Primer año de Periodismo
Universidad de Holguín

Martín Arranz sorprende por su sencillez. Es un hombre grande, no por la estatura, sino por ser capaz de atrapar con su voz, de aferrar a tanta gente que disfruta de buena música, o de convertir en cómplice de la radio a cualquier apasionado por el tango.
Fundador del Teatro Lírico Rodrigo Prats, actor, cantante, locutor de la CMKO Radio Angulo, ha obtenido entre otros premios la Distinción por la Cultura Nacional en 1993, Premio de la Ciudad por el programa radial “Domingo Lírico”, Medalla de Gardel, entregada en Mar del Plata, Argentina, y la medalla Raúl Gómez García por más de 25 años de trabajo en el sector de la cultura.

¿Cómo se convierte Martín Arranz en cantante?
-Inicié antes del triunfo de la Revolución en un coro de la Iglesia Metodista, luego canté en el coro de la Iglesia Católica. Después del primero de enero del ‘59 me incorporé al Coro de Comercio, que dirigía Augusto César Milord, al de Educación y al de la CTC. Por esa época, había un movimiento coral que sería la fuente nutricia del Teatro Lírico de Holguín, que se presentó por primera vez el 16 de noviembre de 1962 con la obra “Los Gavilanes”, en la cual no participé por estar movilizado en la Crisis de Octubre. A los pocos meses, ya en enero de 1963, me presenté por primera vez con el Teatro en Banes.

¿Cómo llega a la radio?
-Desde muy pequeño, con 12 ó 13 años, iba a la antigua CMKO, y participaba en algunos programas de un promotor llamado Chelala. También desde niño, Gardel era como uno de la casa: lo escuchaba diariamente, me acunaron con Gardel. Esto influyó de tal manera que cuando mis padres iban a La Habana, mis hermanos pedían juguetes y yo discos de Gardel, me convertí en un “discófilo gardeliano”.

Un conocido, Eladio Osorio, trabajaba como operador en la CMKO, que desde su fundación mantenía una programación diaria de este cantante. Él supo que yo coleccionaba los discos de este cantante y se lo comunicó a Manuel Angulo, entonces las puertas de la radio se abrieron para mí con el programa “Diario de Gardel”.

Félix González Vega y Vilma Pérez de Aguiar, después del triunfo revolucionario, me hablaron para que nuevamente colaborara con dicho programa, del cual me convertí en director, locutor y realizador. Gracias a este espacio, he tenido la oportunidad de ver crecer un puente de amistad entre argentinos y cubanos. Conocí a hombres extraordinarios como Norberto Collado, timonel del “Granma”, uno de los más grandes gardelianos de Cuba, Alberto Guevara Lynch, padre del Che, y Osvaldo Pugliese, uno de los mejores músicos que ha tenido el tango en su historia.

¿Por qué dice que llegó a “pagar” por estar en el arte?
-Durante la Crisis de Octubre, José Crespi, patrón del teatro, no quería pagarnos, por estar movilizados; por eso digo que nosotros pagamos, en lugar de que nos pagaran, pues trabajamos “por amor al arte”. Yo hasta solicité la intervención del teatro.

En el ‘64, Camayd me pidió que trabajara como subdirector del Lírico, realicé esta función por más de 25 años sin que mediara nada material. En la radio también estuve de manera voluntaria más de 25 años y fui director del Teatro Suñol sin pago alguno.

Con el Lírico ha realizado varias giras internacionales, ¿recuerda alguna en especial?
-En 1987 realiza el Teatro Lírico su primera gira internacional, visitamos Perú. En esa oportunidad presentamos obras cubanas y españolas. Participé en ese viaje no sólo como artista, sino como director de la Compañía, ya que Camayd había partido para Colombia, a trabajar con el Teatro Lírico de La Habana.

Fuimos invitados a la celebración por el aniversario 40 del hotel Trillón y en la actividad que dimos en el Palacio de Convenciones de dicho hotel, dirigida a la burguesía peruana, fue tanto el aplauso y el bullicio de los espectadores, que Orestes Rodríguez, Ministro de Trabajo, subió al escenario y dijo: “Con Cuba nos dividen fronteras psicológicas. ¡Cómo tenemos que aprender de esa isla! Nosotros aquí en Lima, con 8 millones de habitantes, no hemos sido capaces de crear una compañía como esa. ¡Y pensar que no es de la capital, sino de un pueblo llamado Holguín!”.

Otro momento especial, aunque no de la gira, fue cuando en el Primer Congreso del Partido, nuestro Comandante en Jefe manifestó: “Las compañías que en el interior del país han aportado más a la cultura de nuestro pueblo son el Ballet de Camagüey, el Teatro Escambray y el Teatro Lírico de Holguín”.

Además de actor-cantante, ha sido productor y director artístico de espectáculos, ¿qué obra le ha dado mayor satisfacción personal?
-He sido subdirector, jefe de escena, jefe técnico, hasta mozo de limpieza cuando era necesario. Recuerdo especialmente La del soto del Parral, dirigida por Miguel de Grandy en agosto de 1966. En ella representé el personaje del Tío Sabino y sobre este trabajo la prensa publicó: “Martín Arranz actuó con gran sobriedad, desenvoltura…”

Raúl Camayd expresó: “Con personas como Martín todo camina, todo funciona.” ¿Cuánto hay de verdad en eso?
-Cuarenta días antes de morir dejó una grabación donde decía: “Martín es institución, es el alma del Lírico”. Pero otro grande de la cultura cubana, Rodrigo Prats, me bautizó como “El Eléctrico”, por mis actividades artísticas y organizativas dentro del Lírico.

¿Qué significó Camayd para su vida profesional?
-Representó la oportunidad de conocer a un gran artista, a un hombre grande, fundador de todo lo que debía ser fundado. Fue un maestro por sus relaciones humanas, por su desinterés y sencillez. Un ejemplo de cómo era es que cuando se estaba consumiendo en vida en el Hospital Ameijeiras, una enfermera, debido a tantas llamadas que recibía desde Holguín para interesarse por su salud, le preguntó si él era importante, a lo que contestó con una frase: “No, yo soy un hombre muy querido, que es más importante que ser importante”. Me concedió la oportunidad de ser su amigo por siempre.

¿Cómo recibe este homenaje del pueblo holguinero, que le ha dedicado la última edición de su Semana de la Cultura?
-Para mí ha sido un honor muy grande este reconocimiento, considerado el más importante de los que se dan en Holguín. Nunca he trabajado buscando reconocimientos, pero es un honor haber sido seleccionado.

Se puede decir mucho de 45 años de labor ininterrumpida. ¿Queda algo por hacer?
-No te voy hablar más de lo que hice, sí queda mucho por hacer…

A modo de presentación...


Recuerdo ahora cuando llegué por primera vez a la redacción de un periódico. El miedo, la inseguridad, las expectativas... Luego la prueba de escribir el primer texto periodístico, el segundo... Mi graduación en 1991 y la vuelta a esta "casa-escuela" que ha sido el peródico ¡ahora!, de Holguín.


En un abrir y cerrar de ojos han pasado casi 17 años. Muchos se han ido y otros han llegado. Ha habido momentos buenos y otros que no lo fueron tanto. Pero siempre por ese pasillo lleno de luz han seguido llegando estudiantes, con los ojos llenos de futuro. Los estudiantes de ayer, hoy somos profesores en una marcha infinita, que durará hasta que Dios queme el tiempo, como escribió un poeta irlandés...


Estos son sus textos, sus pininos, aquellos que recordarán dentro de unos años. Les dejo mi homenaje a los que vienen, a "los que van a crecer y a superarnos", como escribió la poetisa Cira Andrés...

La poesía también puede salvarnos

Por Gabdiel Silva González

Primer Año de Periodismo
Universidad de Holguín

“Se hacen versos de la grandeza,
pero sólo de sentimientos se hace poesía”.
Pablo Neruda

No sólo con palabras se pueden expresar los sentimientos, pero con ellas se puede hacer la más dulce y maravillosa poesía. Los poetas, como médicos de los pesares del alma, no curan la tristeza, pero sí le cantan a la vida con optimismo; no conocen la felicidad, pero mueren por ella. Son los músicos del arte de escribir.

Libni Roberto Díaz López, joven poeta banense, no se excluye de esta calificación. Recientemente fue acreedor del Premio de la Ciudad (Holguín) en esta categoría. Tiene publicado dos poemarios, primero El cetro y la palabra, en 1991; y luego El pan sobre las aguas, en el 2005, ambos en Ediciones Holguín. Ha recibido premios y reconocimientos, entre ellos el Juan Marinello que otorga la Dirección de Cultura en Banes. Su vida es agitada, pero la vive con tranquilidad y hondura. El diálogo con él es ameno y parece que nunca fuera a acabar.

No hay locura,
sino escribir hasta que salten la máscara
y el canto…

“Ser un ávido lector, desde muy pequeño, influyó en mí y me llevó a escribir. Con apenas seis años ya conocía la obra de Julio Verne. En una ocasión, mi amigo José Pérez Olivares expresó: Por lo general, las personas que leen mucho terminan escribiendo, desde poesía hasta narrativa, al final terminan escribiendo…”

... mañana serán otras las tardanzas,
hoy clamará como nunca de alma y ventolera…

“Recibir este premio es muy importante porque siempre es estímulo a nuestro trabajo. Soy el primer banense en obtenerlo y, además, resulta grato saber que en Banes aún existe poesía. Hace algún tiempo, conversando con la amiga periodista y realizadora radial Isabel García Granados, le decía que el verso anda caminando por Banes. Ya este lauro tiene un carácter nacional y significa mucho para el movimiento de escritores”.

... como en un habitar impreciso
oculto mis ruidos terrenales entre palabras…

“La narrativa fue lo primero, pero la poesía siempre me ha atrapado, tal vez dé a conocer algo de ficción más adelante”.

… yo no oculto lo que me ata
a las terribles oraciones…

“Mentiría si te digo que no he recibido influencia de escritores y poetas, pero sería ingrato no mencionar a aquellos que marcaron mi vida, tal es el caso de Roque Dalton, César Vallejo, Gastón Baquero y otros que me abrieron el camino a la poesía”.

… Este es el vino de la inocencia,
el vino de los cuerpos marcados por el asombro…

“La primera parte de mi obra fue bastante rebelde”.

… Es posible ser lo que seré mañana,
pero hoy no supe la pureza…

“La poesía es espejo y reflejo del escritor. Además, las circunstancias que vive el poeta le propician que deje constancia de los momentos más significativos”.

… No podría ser sólo una mitad ausente,
me cuesta respirar, si no me apago…

“Soy muy introvertido, tímido y fóbico, creo que todos somos así. Siempre tenemos temor a darnos a conocer”.

… Nada es parte de mí…

“Generalmente, busco inspiración en las cosas que me pasan a diario, no es un patrón pero es en lo que me apoyo, también tiene que ver con la fabulación”.

… Soy la isla pero no puedo cambiar…

“Me es difícil definir mi obra, si tuviera que decirlo con una palabra diría: sensorial”.

… En los días en que todo es barro…

“A juzgar por lo que he pasado te puedo decir que esta es mi mejor etapa, claro, por los premios y la publicación de los libros”.

… Como un perro inmóvil y sagrado
estoy a salvo de la perpetuidad…

La memoria fracturada, es el libro por el cual recibí el premio y tiene algo singular porque, más que los otros, tiene mucho de mí, de mi vida, de la etapa en que estuve alejado de la vida pública, pero en la que nunca dejé de hacer poesía y de esas circunstancias que quedan y marcan la personalidad”.

… qué difícil es mirarse a los espejos…

“Más que recibir reconocimientos y apreciar los libros publicados, la mayor satisfacción de un escritor es que su obra perdure y las personas la lean”.

… he visto sumergirse la historia que es mi vida.

“Siempre hay decepciones, pero la mayor es no poder escribir cuando quiero. Tengo una convicción: perfeccionarme cada día”.